Otoplastia en adultos
Todo lo que debes saber
Dr. Adrián Sánchez
2/6/20264 min leer
Otoplastia en adultos: lo que debes saber
La otoplastia suele asociarse a la infancia o a la adolescencia, pero lo cierto es que muchos pacientes consultan por este motivo ya en la edad adulta. A veces lo han pensado durante años. Otras, el complejo ha reaparecido en una etapa concreta de su vida. En algunos casos, simplemente nunca encontraron el momento adecuado.
La realidad es que la otoplastia en adultos es una cirugía frecuente, eficaz y con un impacto psicológico mucho mayor del que suele reconocerse.
Nunca es “demasiado tarde” para una otoplastia
Uno de los comentarios más habituales en consulta es: “Ya soy mayor para esto”.
Sin embargo, desde el punto de vista quirúrgico, no existe una edad límite para realizar una otoplastia. Mientras el cartílago tenga consistencia adecuada y el paciente esté sano, la cirugía puede realizarse con total normalidad. De hecho, muchos adultos llegan a consulta con una idea muy clara de lo que quieren y de lo que no. Esto facilita mucho la planificación y permite ajustar el resultado a expectativas realistas.
En la edad adulta, la motivación rara vez es estética en el sentido superficial del término. En la mayoría de los casos, la otoplastia se plantea por razones emocionales y sociales acumuladas durante años.
Algunos pacientes refieren evitar peinados recogidos, otros se sienten incómodos en situaciones sociales o profesionales, y otros simplemente desean dejar de pensar en sus orejas. No buscan un cambio llamativo, sino normalizar su imagen.
La otoplastia bien realizada no debe llamar la atención. Debe pasar desapercibida.
Qué se puede corregir con una otoplastia en adultos
La indicación más frecuente es la corrección de orejas despegadas, pero no es la única. En adultos también se tratan asimetrías, irregularidades del cartílago o secuelas de cirugías previas.
En cada caso, el objetivo es adaptar la forma de la oreja al rostro del paciente, respetando proporciones y evitando resultados artificiales. Las orejas no deben “pegarse” en exceso ni perder su relieve natural.
Cicatrices y naturalidad: una de las grandes preocupaciones
Uno de los miedos más comunes es que las cicatrices sean visibles. En la otoplastia, las incisiones se sitúan habitualmente en el pliegue posterior de la oreja, lo que hace que queden prácticamente ocultas una vez cicatrizadas.
En condiciones normales, estas cicatrices pasan completamente desapercibidas incluso con el pelo corto. Este aspecto es especialmente importante en pacientes adultos, que suelen ser más exigentes con la naturalidad del resultado.
Cómo es la cirugía y el tiempo en quirófano
La otoplastia en adultos es una cirugía relativamente breve. Suele realizarse bajo anestesia local con sedación o anestesia general, dependiendo del caso y de la preferencia del paciente.
La cirugía consiste en modular y tallar el cartílago de la oreja para plegarlo hacia atras, y debilitar un poco su estructura para que esta nueva posición se mantenga. Además, utilizamos puntos de sutura para asegurarnos que el cartílago fibrose y cicatrice en la posición correcta.
El tiempo de quirófano suele situarse alrededor de una hora y media, aunque puede variar según la complejidad. Al tratarse de una cirugía localizada, el impacto físico es limitado y la recuperación suele ser rápida.
Tras la cirugía, es normal notar inflamación y cierta sensación de tirantez o presión en las orejas. El dolor suele ser moderado y fácilmente controlable con medicación habitual. Durante los primeros días se utiliza un vendaje o una banda de sujeción que protege la forma de la oreja mientras cicatriza. Posteriormente, esta banda se mantiene solo por la noche durante un tiempo.
La mayoría de los pacientes pueden reincorporarse a su actividad laboral en pocos días, especialmente si no realizan trabajos físicos. Los cambios visibles mejoran de forma progresiva, y el resultado se va asentando con el paso de las semanas.
Resultados discretos, pero muy significativos
Uno de los aspectos más interesantes de la otoplastia en adultos es que, aunque el cambio es relativamente localizado, el impacto emocional suele ser grande. Muchos pacientes refieren sentirse más seguros, más cómodos con su imagen y menos condicionados en su día a día.
El objetivo no es que nadie note que se ha realizado una cirugía, sino que el paciente deje de pensar en sus orejas.
No todas las orejas son iguales, ni todos los pacientes buscan lo mismo. En adultos, es especialmente importante escuchar qué espera el paciente y adaptar la técnica a su anatomía y a su estilo de vida.
Una otoplastia bien indicada y bien planificada ofrece resultados estables y naturales con el paso del tiempo, integrándose sin problema en la evolución normal del rostro.
Para finalizar
La otoplastia en adultos es una cirugía segura, eficaz y con un alto grado de satisfacción cuando se realiza con criterio. No existe una edad “incorrecta” para plantearla, y sus resultados pueden mejorar de forma significativa la relación del paciente con su imagen.
Si llevas tiempo pensándolo, una valoración experta puede ayudarte a decidir si este es el momento adecuado y qué tipo de resultado es el más apropiado para ti. Consulta con nosotros sin compromiso y te asesoraremos.